Conoce porque a los perros les gusta que les rasquen la panza

Si tienes perro es bastante seguro que una de las actividades que más te gustan en el día es llegar y acariciarlo. Es bastante relajante, te hace sentir y también notas que a tu mascota le gusta bastante, se pone contento.

Por lo regular comenzamos por acariciarle la cabeza, pero de repente, notamos como se tira al piso. Busca que le rasquemos y acariciemos la panza, ¿existe algún motivo por el que les guste tanto que hagamos eso.

Motivo porque a un perro le gusta le rasquen la pancita.

porque a los perros les gusta que les rasquen la panza

Hay que notar primero que no siempre al perro le va a gustar que alguien le rasque su panza.  Le gusta que TU lo hagas, es decir, que esa oportunidad se la da únicamente a su dueño cuando existe un lazo de confianza.

Al ponerse boca arriba, en realidad es una posición de quedar indefenso. Esto es por lo tanto un acto de sumisión y de alta confianza, porque está en una posición poco ventajosa para que pudiera defensa en caso de ataque.

Por lo tanto, esa oportunidad es resultado de una buena relación. Así que no es sencillo que llegues con cualquier perro y quieras realizar lo mismo, porque es muy probable que recibas un intento de mordida.

Ya que estas contra su espacio personal. De hecho, hay que aclarar que incluso tengas un perro con el que te llevas muy bien, tampoco es garantía que te vaya a ofrecer su panza. No todos los perros son iguales.

Algunos lo van a disfrutar de sobremanera, les da felicidad poder vivir esa experiencia, mientras que otros simplemente lo seguirán notando como una invasión a su espacio.

Entonces, ¿Cuándo si debo sobar su panza?

No existe una respuesta exacta ya que todos los animales son diferentes. Lo que si te recomendamos es ir probando para ver si el comportamiento le agrada a tu mascota.

Agáchate cuando notes que parece querer ser sobado, ya que de esta forma será mucho menos intimidante. Recuerda que se encuentra en una situación donde no tiene la ventaja y por lo tanto podría sentirse rebasado por la situación.

Una vez que rasques su panza, mira como reacciona. Si notas que termina por pararse o gruñe de alguna manera, detente. Hemos mal interpretado lo que quiere y al final no era relacionado con su pancita.

Prueba acariciar otras partes de su cuerpo, como puede ser su cabeza, lomo o detrás de las orejas. Y nota si está teniendo una buena reacción, en donde notes que se encuentra contento con el resultado.

Tampoco intentes forzarlo a hacerlo, es decir, tu mismo ponerlo sobre su lomo. Dependiendo del carácter del perro, esto puede tomarlo incluso a mal. Lo mejor es esperar con paciencia a que tu mascota te ofrezca hacerlo.

Si no es un perro que le guste que lo rasques, no te preocupes. No quiere decir que seas un mal dueño o tu perro tenga algo contra ti. Simplemente no va con su carácter y habrá muchas otras formas de demostrarse cariño mutuo.

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